no sabes con que miras niña
ni que gemas engarzadas tienes en la cara.
Caoba el pelo y la pupila que brillan
tímidas las miradas que lanzan
que derriten la escarcha, atragantan palabras.
Dulce, dulce, el rostro que iluminan
fulgor veteado y pulido que deslumbra
morenos, mediterráneos, hermosos, sus ojos.
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