Tengo fuerte un nudo en la garganta
que me ahoga y aprieta sádico,
anudado por tus manos, yo lo ajusto
y va tomando el corazón un tinte lavanda.
El nudo me escurre como un trapo
y goteo avergonzado y me seco.
Me seco de ti y de recuerdos
de besos que no di y se perdieron.
De lavanda a malva paso
y la cuerda fuerza la rigidez obscena
que persigue a los ahorcados
y les roba dignidad como condena.
miércoles, 23 de julio de 2014
Tu corazón
Oigo crujir de seco tu corazón
y me regocijo en parte y muero
cada vez que un carroñero
te arranca un trozo y causa dolor.
Veo sufrir de tierno tu corazón
y sé que está empapado de venenos.
Amarga el bocado que se escapa
de entre los dientes, sin honor.
Saben sucios los momentos
visto en la distancia amarga
como arrancados del pecho
a través de la garganta.
y me regocijo en parte y muero
cada vez que un carroñero
te arranca un trozo y causa dolor.
Veo sufrir de tierno tu corazón
y sé que está empapado de venenos.
Amarga el bocado que se escapa
de entre los dientes, sin honor.
Saben sucios los momentos
visto en la distancia amarga
como arrancados del pecho
a través de la garganta.
miércoles, 2 de julio de 2014
Torera
Te reconozco que toreas bien, torera,
aunque te pierdas entre finta y finta
y escojas tus cogidas con desatino.
Pese a todo toreas bien, torera,
pese a que tropieces con tu capote
y se te enrede con cariño, entre no querer y queriendo.
Nunca entras a matar, torera,
y tu piedad es cruel, y tortura
no guardes celosa tu filo.
Crees ignorar a la plaza, torera,
y eres esclava de su atención morbosa
de su verbo cruel y dañino.
Eres como la luna, torera,
y más de un toro sueña y se enamora
y si no te coge busca tu estoque.
Tu se lo niegas con despecho
él se clavó las banderillas
y encontró los dolores.
Que sea él mismo con su estoque
no pienso manchar ni mi espada
ni empañar con sangre las luces de mi traje.
aunque te pierdas entre finta y finta
y escojas tus cogidas con desatino.
Pese a todo toreas bien, torera,
pese a que tropieces con tu capote
y se te enrede con cariño, entre no querer y queriendo.
Nunca entras a matar, torera,
y tu piedad es cruel, y tortura
no guardes celosa tu filo.
Crees ignorar a la plaza, torera,
y eres esclava de su atención morbosa
de su verbo cruel y dañino.
Eres como la luna, torera,
y más de un toro sueña y se enamora
y si no te coge busca tu estoque.
Tu se lo niegas con despecho
él se clavó las banderillas
y encontró los dolores.
Que sea él mismo con su estoque
no pienso manchar ni mi espada
ni empañar con sangre las luces de mi traje.
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