En la noche sonámbula
de silencio atronador,
donde brilla la luna
huyendo del sol,
que la ama con locura
sin saber que, con su calor
ya no sería casta y pura.
Y este, con dolor,
y una mueca de amargura
encaja el desamor
de su amada la luna,
que huyendo de su ardor
escapó a la noche oscura.
Y allí la envidiaban las estrellas,
todas y cada una,
porque era mucho más bella
y su luz más intensa y pura.
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