jueves, 29 de mayo de 2014

Desierto

Es árida la arena del desierto que recorro.
Araña ojos, espíritu y carne, enemiga
de despojos que se arrastran por ella,
que como yo tropiezan y pierden el horizonte
y los engullen las dunas hambrientas.

Estoy inundado por este desierto que me acecha,
me invade por cualquier rendija, y me escondo
en mí, en un secreto sin intimidad ni misterio,
pues todo sin excepción está atestado
del cuarzo molido que amenaza ser barro.

Creí avistar un día aciago unos riscos romos,
creí poder aceptar la sombra que ofertan,
recostarme sin temer heridas, y no hice caso a rescoldos
y cicatrices sinceras en la roca, que no mentían
y me engañé y perdí por la piedra altanera.

A este erial llegué malherido y solo
y nunca he sanado ni fallecido,
había visto mucho, forjado mis cadenas
y la libertad amarga, tras librarme de ellas
no me guarda nada, más allá de juguetes rotos.

lunes, 26 de mayo de 2014

Todo se ha quemado

Camino descalzo sobre la hoguera
y para mi sorpresa las brasas están frías.
Te encuentro sonriente, radiante, y me dices:
"Puedes estar seguro de que no volveremos a arder."
¿Todo se ha quemado, nada queda?
"Todo lo quemaste creyendo que no se acabaría
fuiste necio y este frío y esta soledad son tuyos.
No quemes así a quien arda contigo,
no querrás pasar más noches solo y frío"

El invierno y el norte

Veo la sal inundar por tu mano la herida
y oigo restañar al abrirse los puntos que la cierran.

Me observas entre sorprendida y agobiada mientras
rebusco una rosa ya perdida entre las espinas.

Me ofreces tulipanes, rechazas mis rosas secas,
afiladas y mal cuidadas, con un silencio.

El mate de tus ojos duda, busca, a tientas
una salida cómoda y sin líquido.

Desearía un brillo en tu iris que asienta
la emoción egoísta que no puedo compartir contigo.

Me alejo a no mucho tardar
y así se apaguen mis caprichos.
El invierno y el norte son fríos
y no alimentaré esta hoguera.