Guardiana furiosa de su amor
enseña los dientes, se muestra inclemente.
Una fachada de orgullo impecable
y en el rostro una expresión feroz.
Como un perro custodiando un cadáver
que acaba alimentándose de su carne.
El precio injusto de las promesas
siempre se cobra mal y tarde.
Guardiana furiosa de su terror
que hace largas sus noches
evitando que pesadillas la cacen.
Los monstruos en la noche, el horror.
Como una loba esquivando cazadores,
temerosa de su propio hogar.
Los sueños que buscó murieron.
Pesadillas a las que gusta torturar.
Guardiana furiosa de su corazón,
veterano de mil combates, harto,
dulce pero áspero, quemado y crudo
las lagrimas lo curtieron y templaron.
Resguardado tras las murallas de su orgullo
de perfecta mampostería y acabado.
Están sordas, quiere escapar de ellas,
su castillo, su hogar, perdió el brillo.
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