Ha pasado un año, triste año ahora,
como acabó todo esto.
Como se nos fue de las manos.
Perdimos, para mal, las riendas de nuestra lengua.
Nos dejamos llevar en una alocada carrera,
insolencia y afrentas destapadas con ira,
orgullo hiriente para curar sus heridas.
Orgullo herido, amor muerto,
lo que nos unía agoniza,
yace sangrante en el suelo.
Riegas con tu sangre las penas,
estoy manchado de ella, la tengo en las manos.
Sé cual es mi triste destino.
Sangre cálida para ahogar mi recuerdo.
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