Oigo crujir de seco tu corazón
y me regocijo en parte y muero
cada vez que un carroñero
te arranca un trozo y causa dolor.
Veo sufrir de tierno tu corazón
y sé que está empapado de venenos.
Amarga el bocado que se escapa
de entre los dientes, sin honor.
Saben sucios los momentos
visto en la distancia amarga
como arrancados del pecho
a través de la garganta.
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