Te reconozco que toreas bien, torera,
aunque te pierdas entre finta y finta
y escojas tus cogidas con desatino.
Pese a todo toreas bien, torera,
pese a que tropieces con tu capote
y se te enrede con cariño, entre no querer y queriendo.
Nunca entras a matar, torera,
y tu piedad es cruel, y tortura
no guardes celosa tu filo.
Crees ignorar a la plaza, torera,
y eres esclava de su atención morbosa
de su verbo cruel y dañino.
Eres como la luna, torera,
y más de un toro sueña y se enamora
y si no te coge busca tu estoque.
Tu se lo niegas con despecho
él se clavó las banderillas
y encontró los dolores.
Que sea él mismo con su estoque
no pienso manchar ni mi espada
ni empañar con sangre las luces de mi traje.
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