Tengo fuerte un nudo en la garganta
que me ahoga y aprieta sádico,
anudado por tus manos, yo lo ajusto
y va tomando el corazón un tinte lavanda.
El nudo me escurre como un trapo
y goteo avergonzado y me seco.
Me seco de ti y de recuerdos
de besos que no di y se perdieron.
De lavanda a malva paso
y la cuerda fuerza la rigidez obscena
que persigue a los ahorcados
y les roba dignidad como condena.
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