Aterrorizado contemplo
el desatino de mi fantasía,
que he urdido a ciegas,
nacida sin fundamento.
Podría mentir interesado
afirmar que pierdo el aliento,
al verte, al pensarte, entregado
y que no aspiro a más que a tu cuerpo.
Podría no ser sincero
y declararte un amor candente,
un amor vivo y para mí hiriente.
Y sin embargo no miento.
Podría tejer una mentira
para abrir tus puertas
concebida a tu medida,
pero la aparto y lo niego.
Pero también mentiría si dijese
que nunca me he sorprendido
pensando en las espigas doradas de tu pelo
o en la tostada piel color arena que vistes,
que tapiza tus curvas y formas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario