confiando en que la suerte
me acompañe como un lazarillo
en que me guíe y me evite
todos esos vados conocidos
todos esos espejismos
que perseguí en vano
esa luz verde e indolente
que quedó en punto muerto,
ese amor viajero y seseante
que se desvanece en el tiempo.
Araño recuerdos a cada rato
y se desgastan y deforman
con cada pequeño vistazo
que nostálgico les dedico
y en su fortaleza inexpugnable
de tiempo y kilómetros
y de silencios y olvido
se tornan en retorcidas utopías.
Estoy falto de camino que andar
y me sobra andado
falto de la meta que me lo regale
que me lo entregue cautivo para emplearlo
y administrar los pasos que de
y de abandonarlo si así lo quiero.
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