¿Cuando la mar invitó a ahogarse al
marino
era una broma cruel, un agrio
divertimento?
¿Por qué se encuentra placer en
dominar al amado,
en jugar con lo que es tuyo, con su
regalo?
¿Cuando siente pena o remordimiento
el rayo por el árbol que hiende?
No espero más de ti que del rayo,
que desaparezcas, sin disculpas.
Solo quiero recordarte por la herida,
por la cicatriz, testigo del daño
que me hiciste decidida.
¿Qué pretendes, tratando de alcanzar
la más bella rosa del rosal?
¿No sabes que reniega de ti,
no sientes pinchar a las espinas?
Necio, infectado de su veneno.
A la lengua que te enciende
y a tus espaldas te hiere
eres adicto y adepto.
Y sueño, sueño que navego.
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