sábado, 22 de noviembre de 2014

Pesadilla

Se despierta en ese pasillo
pintado de blanco, pero oscuro,
sucio, y confusa y tumbada,
cazada en su propio castillo.

Tiemblan las piernas y casi rugen
al deslizarse seguras y certeras
hacia donde nunca llegó el sueño
hacia esa puerta nunca abierta.

Opaca y umbría la observa
y ella tiembla y se debate
pero no despierta de la pesadilla
alimentada por el horror de lo inevitable.

Dibujada de miedos la acecha
una alucinación de terror perfecta
una imagen por suerte siempre oculta
una tortura nocturna y abyecta.

Muerde el pavor y desgarra
con dientes de acero y marfil
la noche en vela, la madrugada
desapareciendo, tarde, con el cielo añil.

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